Tu recuerdo se asemeja un poco, o al menos tiene el sabor
Del destello exterior de esos focos suburbiales
Que tan cansadamente esquela un dejo de luz sobre mi habitación,
Tipín tres, tres y media.
Tu recuerdo es Jordi Savall a la lejanía, sonando triste, viejo,
Grabado de los cassettes que mi padre fabrico en dictadura,
Evocando a quizás quien, al lado de un cura alemán
Que escondía subversivos en los años malditos,
Tu recuerdo es la confirmación de tu existencia,
La única muestra de afecto que necesito en las noches de insomnio,
para no extrañarte tanto
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